jueves, 2 de julio de 2009

IRONMAN ARIZONA

Si los hombres aprendiéramos de nuestras victorias de igual forma que aprendemos de nuestras derrotas, este mundo sería muchísimo mejor, lo malo es que a veces ni aprendemos de nuestra derrotas y menos de nuestras victorias.


Hace menos de un año termine mi primer Ironman, durante las catorce horas veintiocho minutos que me tomo terminar la prueba, en más de un centenar de veces pensé que no volvería hacer una carrera de este estilo, pero como dicen por ahí el que es caballero repite.

Martes 8 de abril, son las tres de la tarde estoy tratando de terminar de empacar mi equipaje, en menos de dos horas estaré tomando un vuelo rumbo a Bogotá, mi primera escala rumbo a Phoenix – Tempe Arizona, una de las veintidós sedes de la carrera Ironman en el mundo, en ese momento tenía una mezcla de sentimientos, por un lado una alegría inmensa de poder ir a competir y cumplir un sueño, y una tristeza enorme por todo lo que había costado la preparación para esta carrera. Luego de pelear un rato con un pedal pude cerrar la maleta de la bicicleta, valga la aclaración que si José no me la hubiera desbaratado creo que todavía estaría tratando de quitar el manubrio. Por fin de salida, en la maleta iba todo lo que necesitaba, especialmente la alimentación, una de las tantas cosas en las que falle en el anterior Ironman, llevaba el herbalife, la kola granulada, avena, la proteína y el recuperante y como no puede faltar el encargo, una escultura en forma de pie para mi hermano la cual levanto todo tipo de sospechas en los funcionarios de emigración y seguridad del aeropuerto; rumbo al aeropuerto estábamos mis fieles acompañantes, mi mamá y mi tía.

Sinceramente no se como nos acomodamos, la caja con la bici, la maleta, el morral, definitivamente ese logan de mi madre se estira, llegamos puntuales al aeropuerto, nos chequeamos en Avianca y a esperar, como cosa rara el avión estaba retrasado, nos comimos un helado, conversamos, nos despedimos, las bendiciones maternales que no pueden faltar y rumbo a la sala de espera.

Después de una mediana espera el avión levanto su vuelo y rumbo a la capital, llegue, tome un taxi y me fui para la casa de la Pely, conversamos un ratico y salí a comer con una amiga que no veía hace un par de años, la salida sirvió para botar un poco la ansiedad y desatrasarnos de nuestras vidas, a eso de las 10 p.m. estaba ya de nuevo donde la Pely, conversamos bastante y nos reímos parejo ya a las 12 era momento de acostarnos al otro día debía despertarme a las 4 y media para poder estar en el aeropuerto.


En el aeropuerto no tuvimos ningún problema, me encontré con Felipe Dereser, en el counter, nos chequeamos, no cobraron por las ciclas y nos fuimos a desayunar a Mc Donalds junto con Juanita la novia de Felipe. El viaje a Estados Unidos estuvo muy entretenido, me dedique a conversar con mi vecino del lado y calificar un buen número de parciales. El vuelo llego cumplido a Atlanta, la emigración y recogida de las maletas estuvo ágil y almorzar, para variar comida rápida, una deliciosa hamburguesa con papas en Burger King, luego disfrutamos de los beneficios de la sala elite y rumbo a Phoenix, cuatro horas más de avión. En este vuelo decidí dormir y si que lo hice, me desperté cuando ya estábamos sobre Phoenix. Eran ya como las 12 de la noche llamamos al hotel, nos recogieron en una van y rumbo al hotel. Cuando llegamos para no perder la costumbre más comida rápida, asi que nos decidimos por un excelente sanduche de pollo, luego de esto a dormir.

Jueves, faltan tres días para la carrera, era un día agitado, armar la bicicleta, ir a conocer el recorrido de natación, la feria e inscribirnos, adicionalmente mi hermana y Keith llegaban en la tarde. Desayunamos en el hotel, luego hacia el sitio de la natación a unos 2 millas del hotel, visoñada total, no supimos tomar el bus y toco tirar infantería hasta el canal, cuando llegamos todos los del trainer ya habían nadado, breve chapuzón, nos saludamos con todos, miramos la feria almorzamos pasta y ensalada y decidimos irnos a inscribir, después de firmar los papeles, recibir las bolsas y todo lo demás estaba oficialmente inscrito para el Ironman Arizona 2008. me encontré con mi hermana los acompañe almorzar y luego fuimos al sugar bowl a comer un helado y de ahí me fui al hotel a descansar y relajarme. Este talvez fue uno de los momentos más difíciles, me entro un sentimiento de pánico y de enfermedad, con escalofríos y sudoración, la mente es demasiado poderosa, prendí el portátil me conecte al msn, me encontré con conocidos chatiamos un rato, me tranquilice, me di una ducha y todo se me había quitado, fue realmente una mala jugada de la mente, la loca de la casa como decía un amigo mío, como será la presión que manejan los profesionales ni me la quiero imaginar. En la noche fuimos a comer a PFChang, uno de mis restaurantes favoritos

El viernes me levante temprano, le rece a todos los san José para armar la cicla sin contratiempo, creo que lo hice bastante bien, me pueden certificar ya si como mejor en manualidades que mi amigo Mario, nadamos en la mañana, almuerzo en el hotel y descanso total en la tarde. En la noche mas sanduche para variar y a dormir. El sabado nos levantamos organizamos todo, y nos fuimos a dejar las bicicletas en el parque, luego almorzar más pasta como para variar ya no me cabía un gramo más del asunto, buena señal y al supermercado a comprar la alimentación para el otro día, jamón, queso, pan, peanut butter y mermelada. En la noche salimos a buscar un sitio para comer de nuevo pasta pero después de una hora de recorrer medio Tempe no había un solo vacío, terminamos en subway con un santuchito más. Yo personalmente creo en los sanduche como buen alimentación, tienen el carbohidratos, la proteína y la verdura, con poca salsa y sin fritos es una buena alimentación. Después a dormir, que mas se puede decir, que más se puede pedir…………

Cuatro y media de la mañana el despertador suena, por fin el día de la carrera, lo que más se agradece es poder llegar a este día, sin dolores, entero físicamente y mentalmente. Nos desayunamos el maravilloso batido de herbalife, y un sanduche de jamón, queso, mermelada y peanut butter. Una corta ducha, la ropa y rumbo a la salida de la carrera. A las 5 y media nos recogió mi hermana y Keith, todavía estaba de noche, había nervios pero un respeto tremendo por la carrera. Llegamos, parqueamos el carro, lo único que se veían eran triatletas y acompañantes, nos dirigimos a la zona de transición para empacar en las respectivas bolsas la comida y las caramañolas con las bebidas recuperantes, revisar la cicla y ponerse el traje de neopreno. Para los que no conocen uno tiene cinco bolsas en la carrera, la primera es para cuando uno sale del agua, en esta tiene uno todo lo necesario para la bicicleta, el casco, las gafas las zapatillas y comida, en la segunda bolsa se la entregan a uno en la mitad de la bicicleta, puse más sanduches, gomas cliff, un tarrito de vaselina y un lipstick, la tercera bolsa es para cuando uno se baja de la bicicleta y pone todos los necesario para el trote, tennis, medias, gorra etc, otra mas para la mitad del trote y la ultima bolsa es la que uno deja toda la ropa que llevo por la mañana. Llegamos a la zona de transición, una buena música en el ambiente, revise la bicicleta, le puse aire a las ruedas, puse las caramañolas con ultrajen bebida recuperante, empaque mas gomas y unos sobres con suero oral. De ahí me fui a donde mi hermana a entregarle la ropa, a despedirme de ella, a ponerme el tarje de neopreno, las ultimas fotos, los abrazos de despedida, la suerte que te desean y rumbo a la salida.

Creo que este es el momento cumbre de la carrera, 2200 triatletas, todos dispuestos a terminar, a dar su mejor esfuerzo, a disfrutar el esfuerzo de tantos meses de entrenamiento y sacrificios. Faltaban 30 minutos y estábamos al frente del agua, la salida de esta carrera se hace adentro del canal donde uno nada, a las 6 45 a.m. salieron los profesionales, después de que salieron esperamos unos cinco minutos y nos metimos al agua para buscar el sitio de salida, Edwin el coach nos había indicado que a la izquierda era un buen sitio, el agua estaba fría pero deliciosa, además para el calor que nos esperaba, yo pensaba disfrutemos que después nos cocinaremos.

Me encontré con Hugo y Pablo, ahí nos quedamos, para mi este es el momento más emocionante, se oye la música al fondo, luego el animador habla, el himno de los Estados Unidos, una oración hermosa, el helicóptero de la televisión, los ojos se encharcan y el cañonazo de largada a las 7 en punto de la mañana, el 2008 Ford Ironman Arizona is on the way. Empecé a nadar con calma, el día era largo, trate de coger un buen paso, mucha gente, una que otra patada y codazo pero nada que lamentar, esta natación era bien particular una sola vuelta, 1.900 metros de ida y otros 1.900 de regreso, como era por un canal era fácil ubicarse, lo único que pensaba era en mantener el paso, buscar una buena rueda y tratar de guardar energía, también a la cabeza llegan el pensamiento de que joda tan larga, mejor dicho el diablillo en la cabeza empezando a trabajar, cuando llegue al regreso pude ver mi reloj y llevaba 36 minutos, un tiempo muy bueno, eso me daba una hora doce minutos, 8 minutos mejor que mi anterior Ironman y 3 minutos menos que los previsto, seguí entonces a mi paso, siempre concentrado en la técnica, en nadar estirado, respiración bilateral, una brazada larga, mejor dicho las recomendaciones del profe, ya cuando me acercaba a la salida volví a ver mi reloj y estaba en una hora diez minutos, eso me motivo demasiado, por fin llegue a la salida del agua, era por unas escaleras, los voluntarios estaban para ayudarnos a salir y luego otro para quitarte el traje de neopreno, pude ver el reloj hice el agua en 1 hora y 12 minutos, mejor no me pudo haber ido, después de que me quite el traje rumbo a recoger la bolsa de la bicicleta y a cambiarme, en esas oigo unos gritos espectaculares, era Keith mi cuñado, fue brutal, gritaba y corría al lado mío, “Juanchi you are my boy, yes men”, yo solo atine a parar y chocarla, sabia el esfuerzo que habían hecho para poderme acompañar, esas palabras lo único que dieron fue darme más animo, recogí la bolsa, me cambie, me puse la camisa, el casco la comida las gafas y rumbo a la larga jornada de cicla, 180 Km. del alma, tres vueltas a un circuito de 60 Km., no lo conocía, con Felipe decidimos no hacer el recorrido y más bien confiamos en lo que nos dijeron nuestros compañeros. Lo único que se veía era tierra anaranjada y cactus, el plan era tomarme una caramañola con ultrajen y comerme un sanduche después del agua, buena hidratación y hacer la primera vuelta muy suave, mejor dicho respetando el recorrido y la carrera. Al pie de la letra seguí mi plan, eso si había un viento impresionante y los últimos siete kilómetros antes de realizar el retorno eran en ascenso, la velocidad bajaba a 18 kilómetros por hora, decidí no preocuparme, el día era largo, la idea era hacer el ciclismo muy controlado para hacer una buena maratón. En cada estación tomaba agua y gatorade, me refrescaba la cabeza, las manos y las piernas, el calor era bárbaro y la humedad cero. Cuando llegue al retorno Janos un compañero de Colombia me dijo que se me iba a caer un neumático de repuesto que llevaba, así que decidí metérmelo en el bolsillo de la camiseta, si quiera lo hice, unos dos kilómetros más adelante cuando ya estábamos en la bajada del retorno sentí un ruido extraño en la bici, y el soporte de las caramañolas traseras esta completamente suelto, no dio tiempo ni de cojerlo, se cayo, yo iba a unos 50 kilómetros por hora, nada había por hacer, así que tome el riesgo y decidí seguir, llevaba un soporte delantero donde podía llevar una caramañola, el bolsillo de la camisa donde podía ir otra, un repuesto y me encomendé a las leyes del universo, decidí entonces en cada estación retanquiar, con agua y gatorade así estuvieran a mitades. Fin de la primera vuelta, dentro del tiempo previsto, intente ver a mi hermana y keith pero no pude, vi a los otros acompañantes, en realidad estaba disfrutando la carrera, como la había visualizado, como el profe me había dicho disfrútela, haga de cuenta que esta en un paseo de día entero, haciendo ejercicio, la maquina esta preparada para aguantar, volví a comer otro sanduche y rumbo a la segunda vuelta, el viento soplaba con más fuerza, estaba concentrado sobre mi bici, me acerque mucho a otro competidor, en el fondo lo sabia, pero pensé entre tanto gente un minutito detrás de este man quien se va a dar cuenta, cuando menos pensé la moto al lado, el juez me decía: “number 768 you have a red card, for drafting, you must stop at the return point”; me había acabado de ganar una penalización de cuatro minutos por chupar rueda, se me cayo un poco el carriel, como dicen en mi tierra, se me había caído los soportes y ahora la parada obligada, pero también pensé, en las carreras duras se muestran los grandes hombres, así que decidí no dejarme achicopalar por lo sucedido y más bien concéntrame en lo mío, lo bueno era que me sentía súper bien, las piernas enteras, el calor duro pero soportable, solo un pequeño dolor en la parte de atrás de las rodillas, estaban resecas hasta más no poder, de nuevo la cuesta, el retorno y la parada en la tienda de penaltis, 4 minutos, te entregan un cronometro, firmas una planilla, decidí disfrutar la parada, vacié mis bolsillo de basura, prepare una caramañola con suero oral , por cierto creo que esto fue la salvación para el calor que se venia, estire, me relaje y seguí, a mi paso, termine la segunda vuelta sin problemas, llevaba ya 120 kilómetros faltaban solo 60 kilómetros, de nuevo el viento más fuerte, el calor más alto 36 grados, uno kilómetro después del retorno me paso Felipe Dereser, no lo vi como muy bien pero no lo quise decir nada, además como estaba de fuerte en los éntrenos era para que me hubiera pasado muchos kilómetros antes, seguimos juntos como dos kilómetros y paramos a hacer pipi en una estación, hidratarnos y estirar un poco, a esta alturas ya el cansancio se empieza a sentir y faltaba todavía la maratón, así que con respeto se debían afrontar los últimos 50 de carrera, le digo a Felipe que si seguíamos pero me dijo que se quería tomar otro rato más, así que decidí dejarlo, en esos momentos críticos muchas veces uno prefiere estar solo y llevar su propia agonía, de nuevo en la cicla, con mucha moral, algo de cansancio, era normal ya llevamos casi siete horas de carrera, en esas aparece el ángel de la guarda, Cesar, un hombre de unos 45 años de edad de Costa Rica pero viviendo en Chicago, colega o sea profesor de artes y, me empieza a conversar, que como iba, que este era su octavo o noveno Ironman, me hablo de su familia de su trabajo, me dio consejos, mejor dicho me llevo la ultima parte del recorrido, estuvo pendiente de mi, me dijo diez minutos antes de terminar el ciclismo no se come, ni 10 minutos después, para que el estomago se acostumbre, faltando como 25 kilómetros me dijo que como iba, le dije que estaba pasando por una crisis, me dijo que si había comido le dije que si, pero me dijo come más, con el calor se quita el hambre, así que saque mi último sanduche y me lo comí, me supo a gloria, el caso era como de hambre, todos los días se aprende, ya la parte final del ciclismo fue como una paz conmigo mismo, Cesar seguía pendiente de su pupilo, y el pupilo no hacia sino dar gracias a la vida por ese momento, es que llegar bien antes del trote es importantísimo, faltaba la maratón pero no importaba, me dieron ganas de llorar de la felicidad, los sentimientos eran muchos, mejor dicho era una paz interior difícil de plasmar en estas letras. Es que la carrera de coeur d´alene había estado tan dura, me había bajado a correr tan mal, y en esta estaba entero entre comillas, me acordaba de todos los éntrenos, en fin de tantas cosas….

Últimos metros de la cicla, entrada a la zona de transición, te reciben la cicla, y te entregan tu bolsa, el calor es fuerte, pero la moral es alta, rumbo a la carpa, me recibo un voluntario, me pregunto que si estoy bien, que si quiero que me moje la gorra, me saca las cosas de mi bolsa, decido cambiarme las medias, saco mis tennis, saco más sueros para el trote, dos ibuprofenos por si las moscas, un poco de agua, me paro y salgo de la tienda, 42 kilómetros para cumplir un sueño, más voluntarios que te ponen antisolar, y salgo a trotar, con una única meta, terminar, total respeto a los 42, lo máximo que había trotado entrenado para esta carrera era 23 o 24 kilómetros, en el fondo tenia susto que no tuviera el fondo, así que me dije milla por milla, sin afán. Salí tratando de ubicar a mi hermana y no la vi, sentí un poco de desaliento, pero dije demás que más adelante me la encuentro, en medio de todo se me había olvidado quitarme los guantes de ciclismo me los quite, en esas me paso fercho, iba como una moto, un paso solidó, seguí a mi ritmo, la idea era hidratarse bien, comer gel, unas gomas y tomar suero, el calor era absurdo y para completar no había sombra, cada milla que pasaba me sentía mejor, logre coger mi ritmo, me acordaba de Coeur de Alene donde apenas había corrido 8 millas y el resto las había caminado, solo pensaba: una milla más y es ganancia.

En cada estación de hidratación que era aproximadamente cada milla, paraba, tomaba gatorade, agua un poco de cola negra, y me echaba encima un vaso de agua, adicional cogia unas dos o tres esponjas llenas de agua y me las ponía en la cabeza y en el cuello, esto automáticamente te baja la temperatura corporal y el pulso. En la milla 5 pensé estoy a punto de lograr sobrepasar lo realizado en Coeur de Alene, seguí a mi paso, fuerte de mente, en la mitad de la vuelta estaba el camión de ford con la pantalla gigante de mensajes , resulta que uno o la gente le ponen mensajes a uno y cuando uno pasa por este sitio el chip se activa y sale el mensaje que uno o alguien le puso, el caso fue que yo me había puesto un mensaje pero cuando pase salio un mensaje diferente, hasta la fecha no he sabido que paso, si alguien más me lo puso o si fue que se equivocaron……

Seguí trotando concentrado en lo mió, tratando de ubicar a mi hermana pero nada, pase por la barra de los compatriotas con mi sonrisa de oreja a oreja, en realidad me la estaba sollando, las millas pasaban y me sentía fuerte, todo al pie de la letra, los sueros de rico, las esponjas, las gomas, las pastillas de sal, en fin haciendo mi carrera, el único problema que tenia era que llevaba la barriga un poco entamborada, así que toco entrar al baño, parada corta y como nuevo, para la milla 13 o sea la mitad me encontré con mi hermana, fuerte beso y abrazo, me dijo que iba súper que me veía muy bien, y acá hago un paréntesis, resulta que ellos calcularon mal el tiempo de la bici y me estaban esperando en la transición pero yo ya había salido a correr, hasta que mi hermano que vive en Atlanta el cual era el que buscaba los resultados por Internet le dijo que yo ya estaba corriendo cierro el paréntesis, ya en la milla 13 y media me alcanzo Felipe Dereser con Cesar, y nos fuimos los tres juntos, dándonos mucho animo, a un paso interesante, parábamos en cada estación, le dábamos las gracias a los voluntarios sin ellos las carreras son imposibles, y así seguimos hasta el kilómetro 30 donde estos dijeron que iban apretar, yo intente seguirles el paso al principio pero no pude, lo que si hice fue subir un poquito el ritmo pero no tan rápido como ellos, en realidad ya solo faltaban 12 kilómetros, menos de 8 millas a la meta, la adrenalina vuelve a subir, me volví a encontrar con mi hermana y Keith, más palabras de animo, y hágale, ya iba como hipnotizado, concentrado, cuando faltaban cuatro millas vi al coach en una mala situación, lo único que alcance a decirle fue: animo, faltaban solo cuatro millas, me daba terapia mental y me decía faltan 4 vueltas al aeroparque que es el sitio donde entreno siempre que tiene casi una milla de distancia, faltando tres millas me puse demasiado contento, de nuevo los ojos encharcados, estaba feliz, pleno conmigo, con un sentimiento de cumplimiento frente a todos los que me habían ayudado en cumplir este sueño, pero sobre todo al profe por su sapiencia con los entrenamientos, a mi mamá y a mi tía por el apoyo incondicional, a Rico por su compañía en los entrenamientos, a los compañeros de la UDEA, a José siempre tan pendiente, a los de Cock Chester, a mi jefe por darme el permiso, al Chiqui, Felipe Dereser excelente compañero, a “Mis niños del Trainer” por adoptarme como un integrante más de su equipo, a Pineda y Anita por su apoyo tan bacano en los momentos difíciles, a manolo que cada día aprendo más de el, a mis alumnos por estar siempre pendientes, en fin tanta gente, Pely y Santi, a Medina por prestarme la caja, y a todos los demás que por x o y circunstancias se me pasan.

Últimos metros, la noche llega, el publico a lado y lado felicitándote, me tomo mi tiempo, saludo a los que más puedo, doy fives a diestra y siniestra, grito, las lagrimas se me salen, doy gracias de nuevo a la vida, ultima curva veo a mi hermana y a Keith los abrazo, recta final, la meta, el reloj, los espectadores en las tribunas, el locutor, “Juan Rodríguez from Colombia, second Ironman, YES YOU ARE AN IRONMAN”, tiempo 12:11:14 los brazos en altos, gracias totales a lo Soda, te recibe otro voluntario, y te pregunta: que talla de camisa eres, ten tu gorra, mira la medalla, te toman la foto, llega mi hermana y Keith, abrazo de nuevo, felicidad completa, agradecimientos una y otra vez, me encuentro con Felipe nos abrazamos, la adrenalina empieza a descender, nos comemos un pedazo de pizza con coca-cola, sabe a gloria, empieza a enfriar, buscamos las cosas, hablo con mi madre por teléfono, me dice que vieron la llegada por Internet, que emoción tan tesa, nos cambiamos de ropa, ya todo es pasado, solo quedan esos bellos recuerdos, esas ganas de volver a sentir lo mismo y dos ultimas reflexiones, quiero aprender tanto de mis victorias como de mis derrotas y nunca quiero dejar de perseguir mis sueños.

http://www.youtube.com/watch?v=osOb3CIZj44

RODRIGUEZ JUAN
M35-39 97/353
12:11:16
NATACIÓN 1:12:29 PACE: 1:55 X 100 MTS
TRANSICION 1 6:54
CICLISMO: 6:21:58 PACE: 17.6 MILES PER HOUR
TRANSICION 2 3:24
ATLETISMO 4:26:32 10:11 PACE PER MILE

1 comentario:

  1. Leyendo éste relato me doy cuenta de lo fuerte que eres, que sabes lo que quieres y sabes con seguridad para donde vas, piensa que tú vida en éste momento es como Arizona y que con fuerza y tenacidad llegarás a la meta, más fuerte, más brillante y que tús sueños cumpliras y que tú vida más feliz será y más sentido tendrá. Besos.

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