jueves, 2 de julio de 2009

BECOMING AN IRONMAN

BECOMING AN IRONMAN


Junio 24 de 2007, son las seis horas y cincuenta y dos minutos de la mañana hora del pacifico de los Estados Unidos, hacia mis adentros me preguntaba, porque diablos me dio por meterme en esto, en que momento sucedió, no estaba sino a 18 minutos de la largada del IRONMAN, una de las pruebas más exigentes en cuanto al deporte se refiere, la módica suma de 3.8 kilómetros de Natación, 180 kilómetros de Ciclismo y 42.2 kilómetros de Atletismo , todo en un tiempo limite de 17 horas.












Desde niño me gusto el deporte, primero practique fútbol, a los 14 años me dio por montar en bicicleta, llegue a competir departamental y nacionalmente, no me iba mal, mi especialidad era la persecución individual, luego entre a la universidad y fueron casi doce años de parranda, estudio, trabajo y vida desorganizada, por los destinos de la vida en el año 98 me reencontré con el deporte específicamente con la bicicleta, monte regularmente en cicla hasta el 2002 que mi amigo rico me dijo que porque no corríamos la maratón de Chicago. Como las pruebas de ese estilo siempre me han llamado la atención le dije que de una, así que todo el 2003 me la pase entrenando para la maratón, sinceramente yo nunca había trotado, tanto el entrenamiento como la competencia fueron exageradamente duras, en conclusión quede odiando el asunto, pero por destinos de la vida en ese mismo viaje entra a librería Barnes & Nobles y encontré el libro que conmemoraba los 25 años del IRONMAN, después de mirarlo y disfrutarlo vi otro libro que se llama la Triathlon Bible, este último me lo compre y me lo devore en el viaje a Colombia, a partir de ese momento decidí que quería correr un IROMAN y que la única forma que volvería a correr una maratón seria en esta carrera, creo que lo cumplí.

El día de la carrera el despertador sonó a las cuatro y media de la mañana, el desayuno fue pan con crema de maní y mermelada y café, lo usual que siempre como en Colombia, en realidad hay que desayunar no mucho pero tampoco poco, primero porque la jornada es larga pero también puede uno sufrir las consecuencias en el agua. A las cinco y cuarto me encontré con Santi Jaramillo a la salida del hotel para irnos al sitio de la carrera, ya estaba completamente de día y hacia un viento el berraco y un frió de los mil demonios, al menos eso yo pensaba, santi acostumbrado al altiplano estaba en su salsa. Llegamos al sitio de la salida, había gente hasta para tirar pal techo, imaginasen 2600 triatletas más una cantidad apreciable de acompañantes, voluntarios y organizadores, era increíble se empezaba a sentir la magnitud del evento. Hicimos fila nos marcaron el numero en los brazos y la pantorrilla, me amarre el chip al tobillo, entregamos las bolsas de las necesidades especiales, la ultima entrada al baño y nos fuimos a encontrar con Maria Adelaida, mi mamá, mi tía y los papas de Santi para entregarle la ropa que traíamos puesta y podernos poner el traje de neopreno que ayuda mitigar un poco el frió en el agua y prepararnos para la salida. La temperatura estaba alrededor de 8 grados centígrados y con un viento fuerte, no aguante el frió en el piso así que me tuve que poner unas medias que me ayudaran a soportar el momento, luego de despedirnos la íbamos cagando a la entrada pues no caímos en cuenta que teníamos que activar el chip, digo nos porque en ese momento se nos había unido Felipe Dereser , el Monstruo de Bavaria, gran amigo, excelente triatleta, rompió los relojes ese día, Felipe hermano te felicito de todo corazón; y no habíamos pasado por el sitio respectivo y habían dicho y escrito varias veces: “no chip, no time”; luego de solucionado el impasse estábamos listo para la salida.

















El Himno de los Estados Unidos, una oración muy bonita, donde nos deseaban a todos suerte, que nos cuidáramos los unos a los otros, después de terminada la oración aparece en el cielo el helicóptero de la televisión, todo el mundo grita, la música esta a todo taco, la emoción y la adrenalina se puede percibir, las lagrimas en los ojos aparecen, se le vienen a uno todos los recuerdos, las entrenadas, las madrugadas, el cansancio de los éntrenos, las discusiones con María, las dudas en fin…. Y de un momento a otro suena el disparo y se alcanza a oír “The 2007 Ford Ironman Coeur de Alene has began”.










Todos al agua, estaba como hielo, gente y más gente, algunas patadas uno que otro manotazo, gente por encima, gente por debajo, se coge el ritmo y a nadar, dos vueltas de 1800 metros cada una en un rectángulo profundo. Debido al viento el agua estaba bien picada, en algunos momentos cuando uno sacaba la cabeza a respirar, la ola le hacia uno tragar bastante agua, el tiempo para la primera vuelta fue de 38 minutos, dos minutos por debajo del tiempo presupuestado que era de 40 minutos. La segunda vuelta fue menos intensa, había menos gente alrededor, y el susto del inicio había pasado, yo solo pensaba en nadar estirado, a mi ritmo, sin afanes pues la jornada era larga, es más lo disfrute como ninguna otra nadada, nunca pensé que me fuera ahogar, el pánico de otras ocasiones nunca estuvo presente, la salida de agua marco 1 hora y 19 minutos, justo dentro del plan, de ahí sale uno corriendo a la zona de transición, tan rápido como pude me quite la parte de arriba del traje y los voluntarios estaban prestos ayudarle a uno con la parte inferior, “MUCHAS GRACIAS A TODOS ELLOs”.









Ya en la carpa de transición, me senté, y saque de la bolsa todo lo necesario para el ciclismo, gafas, casco, medias, zapatillas, camisa de ciclismo, guantes, mangas y pederneras (como les dice mi amigo Pineda a las warm knees), me tome mi tiempo faltaban 180 kilómetros de cicla, entrada al baño, alcance a ver a mi familia, los saludo y me monte en la cicla, los primeros diez kilómetros al pelo, pero después empezó la molestia estomacal, nunca pensé que la pesadilla más grande del día estaba comenzando, a mis adentros y hasta que hable con mi entrenador pensé que era que había tragado mucho agua, mientras los kilómetros pasaban el dolor se hacia peor, y las ganas de comer comida sólida era menor, en el kilómetro 30 me paso Felipe Dereser como todo un ciclista profesional, yo mientras tanto seguía a mi paso, cuando miraba el cateye la velocidad promedio era de 30 km/h, iba dentro de mis planes, aproximadamente en el kilómetro 60 las cosas empezaron a empeorar, las fuerzas se iban y volvían, un dolorcito de cabeza empezaba, yo no podía creer lo que me estaba pasando, era normal sentir cansancio pero faltaba tanto, sinceramente me preocupaba, cuando llegaba a la estación trataba de tomar gatorade, agua, un banano y un gel. En el kilómetro 90 pase en 3 horas justo en el filo de mi meta, recogí mi bolsa de comida, tenia un sanduche de jamón y queso, me supo a gloria, también llevaba una lata de café de starbucks, algunos dirán que estoy loco, pero la cafeína es mi amiga energética preferida.









Después del sanduche las energías volvieron y pensé listo fue una crisis momentánea y estamos del otro lado, pero en realidad no fue así a los 20 minutos lo mismo, pero el cuerpo pidiendo sal, faltaba lo más difícil del ciclismo, la parte montañosa, en una de esas desesperado pare y le pregunte a unos espectadores que si tenían unas galletas o algo salado, un buen samaritano me dijo que tenia unas papitas entraron como gloria, a pesar de que alcance a decirle que me quería retirar, el solo atino a decirme que como me iba corriendo? Y con ojos de angustia me dio entender como me decís esto, no quiero asumir esa responsabilidad, en fin lo único que pensé fue, hagámosle pues que todavía falta, (80 kilómetros más o menos), de nuevo con energías para las subidas que seguían, y con otra parada a pedir galletas logre llegar hasta el kilómetro 140, en ese momento tome la decisión voy a terminar, y pensaba mucho en mi mama y en la fortaleza que había tenido durante esos días, si ella era capaz como no iba a ser lo yo. Los ultimo kilómetros fueron un solo sufrimiento, en las bajadas me dejaba rodar, yo no quería pedalear, me pasaban viejas, gordos, sardinos en fin… no era mi día para que me iba a desesperar, yo solo quería bajarme de la bicicleta, terminar el calvario, para este momento la nalga duele, las planta de los pies, por fin pude terminar el ciclismo 6 horas 45 minutos, 45 minutos por encima de lo presupuestado….., cuando llegas a la zona de transición, te reciben la bicicleta alguien te acompaña a recoger la bolsa , entra contigo a la carpa te desempaca tu bolsa de transición para el trote, te saca los tennis, te ayuda con la vaselina te pregunta si estas bien, en fin un ángel de la guarda, yo solo atine a decirle que si tenia una pastilla para el dolor de cabeza, el me dijo que la organización no tenia, en fin… decidí pararme y enfrentarme a lo más temido para mi del ironman, la maratón, 42.2 kilómetros de atletismo, ahhh se me olvidaba antes de empezar a correr hay otros voluntarios con antisolar y te preguntan donde quieres que te lo pongan, hasta eso lo tienen previsto que buena organización.

Salí al atletismo con el firme deseo de llegar a la primera estación milla 1 para tomarme un caldito de pollo con pretzels, mi cuerpo lo único que me gritaba era que quería sal, los labios me dolían como un berraco el frió me los estaba volviendo mierda, ya en la primera estación el caldo de pollo entro como un lulo, y seguí trotando el paso era como entre 10 y 11 minutos por milla, dije mientras me sienta así termino, logre pasar por donde estaban mi familia, pare los salude les dije que iba bien que yo era capaz de terminar, seguí trotando, todo el mundo lo animaba a uno frases como “Juan looking good” or “ good job” se oían a cada momento, hasta que en la milla 5, kilómetro 8 empecé a sentirme mareado, y ahí si me empecé a preocupar, pues si te ven como mal te sacan, así que decidí caminar y dije esto pasa, es solo momentáneo, en cada estación me hidrataba y comía, intente trotar dos veces más y los mismo, decidí entonces no arriesgarme, el frió no paraba o al menos eso yo sentía, vi pasar a todos los compañeros se veían bien, fuertes y con un buen paso, en la milla 9 decidí volver a trotar, después de dos millas la sensación volvió y dije no va más, termino caminando pero termino, además no quiero fundir la maquina, ni sobrepasarme en el esfuerzo, creo que los deportistas tenemos que entender esto, cosa que es difícil, pero cuando no es el día no es el día, pase de nuevo por donde mi familia ya iba caminando, eso me dio mucha tristeza y les vi la cara de preocupación pero bueno así son las cosas en el deporte, en la milla 14 me encontré con Edwin Vargas “El Coach”, iba mal, había tenido una gripa superfuerte la semana antes, con fiebre, tos, malestar en todo el cuerpo, antes muy guapo ir donde iba, le dije que nos fuéramos juntos y fue como si la virgen se apareciera, la fortaleza que nos dimos el uno al otro fue increíble, además teníamos tiempo suficiente para terminar, pasamos por las bolsas de trote, le preste una camisa extra que tenía, y seguimos en nuestra marcheta a 9 minutos 30 segundos por kilómetro, tuvimos tiempo para contarnos de todo, su vida, mi vida, sus éxitos y triunfos en el triatlón, mis inicios en este deporte, su esposa, mi esposa, en fin creo que fue la salvación, a todas estas los kilómetros pasaban, la noche comenzaba a llegar, pero sabíamos que éramos capaces de llegar dentro del limite. Ya en las últimas dos millas nos dedicamos a darle gracias a todos los voluntarios por su apoyo, y a los espectadores por estar con uno en todo momento, 17 horas de aguante no es fácil, creo que son demasiado importantes en las carreras.











Los últimos 500 metros eran una recta al fondo se veía la meta, la voz del locutor, la gente aplaudía, le dije a Edwin al menos entremos trotando, a lo cual accedió, y en esas de la nada apareció Maria Adelaida, me cogio de la mano y entramos trotando a la meta los dos mientras por los parlantes decían: "Her comes Juan Rodríguez from "Bogota", yeeeees you are a fisrt timer IRONMAN, congratulations", valga la aclaración no soy de bogota, pero fui inscrito por el Equipo El Trainer de Bogota”,











GraciaS de nuevo a Santi y a Edwin por permitirme cumplir el sueño.

Después de la meta, te reciben, alguien te acompaña, te pregunta si estas bien, si te llaman al medico, que donde esta tu familia, te entregan la medalla, la camisa y la gorra de finisher, la foto oficial en fin todo.


En el fondo la satisfacción del deber cumplido, pero la espina de no poderse sentir bien, de no terminar como uno quería…….












Gracias a Maria Adelaida por soportar el voltaje, a mi mamá y mi tía por acompañarme, al duro por su plan de entrenamiento y las recomendaciones, no me vuelvo a dejar deshidratar de esa forma, a Santi y sus papas por todo el apoyo, a Rico por su apoyo incondicional, a la Pely por su animo y a todos los del equipo del Trainer por compartir conmigo esta experiencia y a mis hermanos que espero que me acompañen en el próximo. Y a todos los demás que me acompañaron durante todo este proyecto, a mis compañeros de la Maestría y a Juan Manuel y Honeywell por los uniformes y no sigo más por que parezco ciclista. GRACIAS!!!!!!








Nos vemos el 14 de Abril en el Ironman de Arizona
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